lunes, 23 de febrero de 2015

¡Hola hola!


Este mes de febrero fue un poquito fuera de la rutina. Trata más de viajes y de encuentros que de trabajo propiamente dicho.

Para empezar, fui una semana en Italia, a Salerno, con otros 3 voluntarios para representar a nuestra asociación en un proyecto europeo que consiste en intercambiar las practicas entre profesionales que trabajan en centros juveniles y prisiones. Entonces, fuimos a ver algunos centros, hicimos reuniones, 
visitamos el Paestum y comimos muchísimo y muy muy bien. De este viaje, puse conocer más del interior cómo se gestiona un proyecto europeo, descubrir un trozo de tierra muy hermoso y también profundar mis relaciones con mis compañeros voluntarios.

Después de un fin de semana rápido en Murcia, salí otra vez dirección Málaga o más precisamente la región de Málaga en un pueblo fantasma, donde hay nadie, Mollina. Fantasma hasta que llegamos los 130 voluntarios para la formación intermedia del SVE. Repartidos en grupos de más o menos 20, presentamos nuestros proyectos, buscamos nuevos objetivos para el tiempo que nos queda como voluntarios, hablamos del Youthpass, compartimos nuestra experiencias… 
Hicimos una noche intercultural en la que los voluntarios de una región se juntan y presentan  su región con teatro, música, baile… Nosotros de Murcia hemos actuado una pequeña escena en la que dos turistas pedían la dirección de la catedral a dos chicos del campo murciano que comentaban el físico de la mujer de uno de ellos. Todo eso con el delicado acento murciano. Por fin, acabamos la formación con un flash mob y pues nos encontramos en el único bar del pueblo, el de Paco. Esta formación dio un empujón a mi motivación, me permitió compartir conocimientos – por ejemplo a propositito del medio ambiente - y encontrar a muy buena gente.

¡Os digo al mes próximo!

Solène



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