lunes, 2 de febrero de 2015

La Revolica

¡Hola hola!


La huerta con Pablito al fondo
Hoy voy a hablar de una de mis actividades principales, la agricultura ecológica! Voy 3 mañanas por semana a la huerta de una asociación llamada La Revolica. La huerta se encuentra en Puente Tocinos, una pedanía de Murcia. Esta asociación es una cooperativa agroecológica compuesta hoy de 3 personas, Pablo, Cuervo y Pablito. Cooperativa significa que no hay ni jefe ni empleado, ellos se distribuyen las tareas y toman decisiones que tratan del proyecto intercambiando ideas y opiniones durante asambleas cada semana. Sostienen y promueven activamente el regreso de la agricultura natural, dicho de otro modo, de la agricultura ecológica y del comercio local y, por consecuencia, social. De hecho, después de repartir la fruta y la verdura en cada cesta, cada uno va a distintos puntos de reparto en Murcia y alrededores, donde tienen cita con el cliente que viene recoger su cesta.

Los hinojos y yo
Voy allí a darles una mano, aprender cómo gestionar esta actividad y cómo vivir de la tierra. El martes y el viernes por la mañana, cuidamos - curamos - cultivamos la huerta. Podemos pasar la mañana quitando la mala hierba y buscando los gusanos que se esconden, o recogiendo las patatas, plantando las cebollas, aclarando las alcachofas, podando los arboles o también haciendo los sillones que permiten al agua de circular y regar al jardín. Todo eso depende del tiempo y de las necesidades de la huerta. 

Yo y los puerros...
Para mi, cultivar la tierra es un trabajo completo: pide reflexión y conocimiento de las plantas, de la naturaleza; se debe pensar un plan de jardín, no se puede poner cualquier verdura al lado de la otra, tampoco no se puede plantar en cualquier momento. También, no se planta una verdura en el mismo lugar tantas veces como queremos, se debe pensar en el suelo, en nutrirlo y protegerlo.


Las remolachas y yo
 Entonces, es un trabajo que pide reflexión pero es también una actividad manual y social durante la que se puede charlar, compartir y de la que la intensidad depende del ritmo de la naturaleza. Aunque si respetamos un horario, no se encuentra una rutina, hay una flexibilidad, un ritmo natural y humano, que cambia a lo largo de las temporadas.




Pablo preparando las cestas
Voy también allí el jueves, día de las cestas (es lo mismo el lunes pero no estoy): Pablo, según los pedidos, apunta el peso de cada verdura a recoger y vamos a buscarla. Luego, la limpiamos, la pesamos, la cortamos y Cuervo la reparte en cada cesta según lo que cada uno quiere o no. Añadimos también el pan de Upupan que lleva Mané cada jueves, la cerveza artesanal Yakka y huevos de las gallinas de La Revolica (si las gallinas aovan suficientemente). Una vez cada verdura en su cesta, vamos en la huerta cultivarla.

Cuervo preparando las cestas



Eso es todo, creo haber dicho el esencial de mis actividades en La Revolica, os dejo el enlace si queréis más información a propósito del proyecto o si queréis una cesta de buena verdura murciana, sabéis dónde ir! 





Os digo al mes próximo,

Solène


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